Comentario del evangelio es este domingo

30 de Septiembre de 2022

El domingo encontramos a Jesús dialogando con sus apóstoles. Así les encontramos en muchas citas del evangelio. Y así nos encontramos en muchos días de nuestra vida. Nosotros, como ellos, queremos seguir a Jesús, hemos visto en Él algo que nos atrae, que nos atrapa. Quizás se debe a un hecho en nuestra historia que hace cambiar de arriba a abajo nuestra vida, quizá una palabra de aliento, de fuerza, de ánimo. Son muchas las formas en las que Jesús se acercó a los díscípulos, también a nosotros.     A partir de entonces, se establece una relación con Jesús, por la cual Jesús nos muestra el verdadero rostro de Dios. Un rostro que muchas veces choca con la propia imagen que de Él tenemos.

En el evangelio de este domingo, los apóstoles se dirigen a Jesús pidiéndole que haga que Dios les aumente la fe. ¡Cuántas veces hemos pedido a Jesús nosotros esto mismo! El error de los apóstoles, como el nuestro muchas veces, es tener en mente que Dios actuará en nosotros según nuestros méritos, así como nos relacionamos los seres humanos unos con otros.

Dios no mira nuestros méritos, se muestra como un regalo incondicional. Dios nos ama no por nuestros méritos, sino porque somos sus hijos amados. Ninguno ha hecho méritos para que Dios lo ame, igual que el amor de nuestros padres no depende de lo bien que nos portemos o de las notas que saquemos en el colegio.

La propuesta de Jesús es que nos amemos como Él nos ama, como Dios nos ama. La fe es sabernos amados infinita e incondicionalmente por nuestro Padre. Y que esta certeza cambie las relaciones entre los hombres y mujeres del mundo.

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